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EL MARCO GENERAL DE LA CUESTIÓN DEL ACCESO A LOS RECURSOS GENÉTICOS. EL CONVENIO SOBRE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN LA ARGENTINA Y LA CUESTIÓN DEL ACCESO EN NUESTRO PAÍS.  

 por Marcelo Turnes.

 

1.1.- La ecología.

1.2.- Qué es la diversidad biológica.  

1.3.- Importancia económica de la diversidad biológica.

 

 

1.1.- La ecología.

El concepto de Ecología varía según los distintos autores. Para Eugene Odum, es el estudio de las relaciones de los organismos o grupos de organismos con su medio, y también se la define como el estudio de la estructura y función de la naturaleza[1], entendiendo al hombre como parte de esta. Para el ecólogo catalán Ramón Margalef, la Ecología es el estudio de los ecosistemas.

         Tal como lo expresa este último autor, la historia de la ecología se aparta de las otras ciencias porque mientras que, en general, estas ciencias tienden al análisis, a circunscribir y luego dividir su campo de trabajo, la Ecología es una ciencia de síntesis, que combina materiales de distintas disciplinas con puntos de vista propios.

         La Ecología como ciencia no escapa a la generalidad, tratando de construir o "descubrir" invariantes o leyes propias de su objeto de estudio, vale decir, de los distintos niveles de organización que constituyen el mismo: las poblaciones, las comunidades bióticas, los ecosistemas y la biósfera, con dos grandes líneas o direcciones de trabajo, un relacionada con principios muy generales en relación con la física, especialmente con la termodinámica, la teoría de la información y las matemáticas, o sea lo que hoy se entiende por "teoría ecológica", y otra que estudia en forma más pragmática o práctica la relación del hombre con su ambiente, incluyendo cada vez más factores sociológicos, económicos y culturales en su como elementos de análisis, tales como la desigual distribución de la riqueza, las formas de esa distribución, la pobreza, el modo de uso de los recursos naturales y su relación con la economía, etc, quedando así "a caballo" entre la vieja división conceptual  de las llamadas ciencias sociales y ciencias naturales.

         El  nivel de organización donde la Ecología centra su principal atención, es el de ecosistema . La biosfera, esa "delgada capa" que ocupa lo primeros kilómetros de la atmósfera, la superficie de los continentes y los océanos hasta los fondos de sus más profundos abismos, donde se desarrolla y manifiesta la vida en nuestro planeta en todo su potencial, se ha ido "construyendo" a lo largo de centenares de millones de años, durante los cuáles la "cadena de la vida", transmitida a través del código genético, ha originado su enorme complejidad.

         Esta gran complejidad no se ha estructurado al azar, sino que los individuos se organizan en bloques más o menos grandes que podemos denominar "ecosistemas".

         Formalmente, el término ecosistema fue propuesto por primera vez por el ecólogo inglés A. G. Tansley en 1935. La definición científica del mismo varía según los diferentes autores, del mismo modo que varía la definición de Ecología, que es la ciencia que los estudia. Para Ramón Margalef, se trata de sistemas formados por individuos de muchas especies, en seno de ambientes de característica definibles, e implicados en un proceso dinámico e incesante de interacción, ajuste y regulación, expresable bien como intercambio de materia y energía, bien como una consecuencia de nacimientos y de muertes, y uno de cuyos resultados es la evolución a nivel de las especies y la sucesión en el sistema entero[2]. Un sistema de este tipo, es decir formado por organismos vivos, un retazo cualquiera de la biosfera, es un ecosistema. La palabra ecosistema no se usa en el sentido de unidad concreta, sino de nivel de organización.

 

1.2.- Qué es la diversidad biológica.

         Por "biodiversidad" o "diversidad biológica" se entiende la variabilidad de la vida en todas sus formas, niveles y combinaciones. No es la simple suma de todas los ecosistemas, especies y material genético. Por el contrario, representa la variabilidad  dentro y entre ellos. Es, por lo tanto, un atributo de la vida, a diferencia de los "recursos biológicos", que son los componentes bióticos tangibles de los ecosistemas.

         La "diversidad biológica" se describe convenientemente, pero no exclusivamente, en términos de tres niveles conceptuales:

- Diversidad de ecosistemas: la variedad y frecuencia de los   diferentes  ecosistemas.

- Diversidad de especies: la frecuencia y diversidad de las diferentes especies.

- Diversidad genética: la frecuencia y diversidad de los diferentes genes y/o genomas. En la definición de la diversidad biológica, la diversidad genética está incluida en la frase "diversidad dentro de cada especie. Incluye las variaciones tanto dentro de una población como entre poblaciones.

Este concepto amplio de biodiversidad o diversidad biológica es el que se encuentra en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, por lo que no sólo es relevante desde el punto de vista científico, sino jurídico, ya que deberá ser tenido en cuenta en la aplicación del Convenio en cada país signatario y en el Derecho Internacional.

         Dice Otto Solbrig[3]: "Diversidad de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española es equivalente a variedad, desemejanza, diferencia. En otras palabras, cuando un ente es diverso significa que está compuesto de unidades diferentes. Biodiversidad es por lo tanto la propiedad de entes vivientes de estar formados por unidades diferentes o desemejantes. O sea que cada entidad de la jerarquía biológica -genes, células, individuos, poblaciones, comunidades y ecosistemas - está formada por más de una unidad desemejante. Otra definición similar es que la biodiversidad es la variedad de formas vivientes, los roles ecológicos que desarrollan y, la diversidad genética que contienen. Diversidad es una propiedad fundamental de todo sistema biológico. Porque el sistema biológico es jerárquico, la diversidad se manifiesta en cada nivel de la jerarquía biológica, desde moléculas hasta ecosistemas.

 

1.3.- Importancia económica de la diversidad biológica.

            Para casi cualquier biólogo, ecólogo, especialista en recursos naturales, o ampliamente, naturalista, preguntarse por la importancia de la diversidad biológica es casi una pregunta de perogrullo, tanto que quizás el agregado del término "económico" desvirtúe la pregunta, o al menos la acote o resigne. La actual conformación de nuestro planeta, en la mayor parte de su superficie, es fruto de algunos miles de millones de años de coevolución de nuestro entorno físico con todas las formas de vida. Desde la propia atmósfera, cuya composición cambió radicalmente con la presencia organismos capaces de realizar la fotosíntesis y de "inyectar" como parte de ese proceso oxígeno molecular a la atmósfera, hasta la presencia del "suelo", esa capa que va desde algunos centímetros a varios metros, que es mucho más que una estructura estéril, sino que se conforma con la interacción de múltiples formas de vida y su medio inerte, permitiendo así surgir el sustrato que dará nutrición a las plantas terrestres, hasta los diversos "biomas" o grandes unidades paisajísticas como los bosques, llanuras herbáceas y arrecifes de coral, han dependido para llegar a su actual estado y estructura, de la presencia de múltiples formas de vida a lo largo de todo ese tiempo.

         El ser humano, es parte y resultado de esa compleja red, y como tal, depende de su permanencia como sostén de su propia existencia, y también, aún no estando en juego ésta, para una mejor, o peor, en su caso, de provocar su degradación, calidad de vida.

         Es difícil percatarse, desde el punto de vista aún "meramente" cualitativo, de la importancia de la diversidad biológica,  biodiversidad o de la vida por usar un término más comprensivo, en nuestras vidas.

         Casi obviamente, nuestros alimentos, y no tan obviamente, nuestras vestimentas, y aún menos obviamente, muchos de las medicinas que nos curan tienes su origen en esa biodiversidad (en algunos casos podríamos decir "son" esa biodiversidad).

         Desde los propios comienzos de sus orígenes como especie, y aún luego del surgimiento de la cultura, el hombre dependió de su entorno para su supervivencia.

         Primero como cazador recolector, en forma inevitable debió tener, tal como se observa en las llamadas "culturas primitivas" existentes aún hoy día, tales como los bosquimanos de Sudáfrica, los nativos australianos y algunas tribus amazónicas, que en parte conservan su cultura y medios de vida ancestrales, un maravilloso conocimiento de las plantas y animales que les rodeaban, como cazarlos o recolectarlos, el utilizar cada una de sus partes, sobre sus ciclos de vida, comportamiento, etc.

         Más adelante, hace aproximadamente unos 10.000 años, en el comienzo del período neolítico, comenzó a domesticar algunas especies vegetales y animales, y lo largo de miles de años de un proceso de selección artificial, se fueron conformando las primeras especies domésticas, tanto vegetales como animales, en diversas zonas del mundo, desde donde el propio ser humanos, en sus migraciones, las fue llevando hacia otras regiones, a veces muy alejadas.

         Así, entre las especies domésticas más conocidas, en medio oriente se originaron el trigo, la cebada, el centeno, la oveja, las cabras, etc; en extremo oriente el arroz, en América del Sur la papa, el tomate y los pimientos, en América Central el maíz y el cacao, etc.

         Pensemos en la importancia que han cobrado estas especies hoy día a escala mundial para la alimentación de toda la humanidad, y que hasta hace pocos centenares de años eran desconocidas en gran parte del mundo fuera de lugar de origen donde se las cultivaba, y nos daremos cuenta de la importancia de la diversidad, en este tanto genética como específica. Así, la papa, el tomate y maíz, recién se conocieron en Europa y el resto del mundo  luego de los primeros viajes de Colón, por poner una fecha redonda, luego del 1.500.

         Justamente hacia esa fecha, asistimos a una gran expansión de la civilización europea, gracias a una serie de técnicas que la coadyuvaron, tanto al nivel de la navegación como de la metalurgia, etc. Fueron los "siglos de los descubrimientos", cuando la civilización europea alcanzó América, circunnavegó África, y llegó hasta Asia, Australia y las islas del Pacífico Sur.

         Innumerables y desconocidas formas de vida de estos continentes fueron llevadas hasta Europa, cuna de nuestra actual civilización occidental, algunas como meras curiosidades científicas, o para deleite del "gran público"; otras, más o menos rápido, alcanzaron pronto una gran importancia, sea como cultivadas o criadas en Europa, como sucedió prontamente con la papa y el maíz, o exportadas desde sus sitios de origen, como muchas especias, frutos tropicales y pieles preciosas.

         Asistimos, con la colonización europea de América, Africa, parte de Asia y Australia (la propia Europa, y el este de Asia tenían complejas civilizaciones ya desde muy antaño, que perduraron a lo largo del tiempo, dándoles una particular fisonomía cultural, paisajística y ecosistémica, ya que estas civilizaciones interactuaron con la naturaleza durante miles de años, produciendo cambios profundos, pero más en forma más vale progresiva y pausada) a una rápida degradación y transformación de los paisajes originales. Por ejemplo, Estados Unidos de Norteamérica, perdió el 90% de su masa boscosa en menos de trescientos años.

         Así, asistimos a un fenómeno, que reconoció dos tendencias, por así expresarlo, antagónicas: por un lado, la civilización europea en expansión, incorporó una gran cantidad de formas de vida para su aprovechamiento, tanto alimenticio, como en forma de remedios, y aún ornamentales, como muchas plantas, o de mascotas, diversas especies de animales, pero en forma simultánea, en su expansión, degradó y aniquiló grandes unidades paisajísticas, o ecosistémicas, con sus especies (incluyendo innumerables culturas).

         Recién en el siglo XX, con el nacimiento de la ecología como ciencia, y el desarrollo de otras, tales como la genética, la taxonomía, la biología molecular, etc, el hombre "civilizado" de ese siglo (junto con algunas excepciones en el siglo anterior), comenzó a tomar noción del tesoro natural que estaba haciendo desaparecer.

         Hoy día, existe una cabal conciencia, al menos desde el punto de vista científico, del inmenso valor de la diversidad como fuente de una mejor calidad de vida, por expresar su importancia de un modo omnicomprensivo.

         Se asiste, paradójicamente, a nivel de especies ya domesticadas, a una gran "erosión genética", vale decir a la pérdida de innumerables variedades, razas, subespecies, etc, adaptadas a distintos climas y condiciones de existencia, que son reemplazadas por pocas formas de esa especie consideradas "más productivas", claro, bajo ciertas y especiales condiciones.

         Por otro lado, la diversidad biológica "silvestre", se ve grandemente reducida día a día, más que por la pérdida de especies determinadas por su explotación por ser útiles comercialmente (aunque sí ocurre e importa) o por ser perjudiciales para alguna actividad humana (las llamadas "plagas"), debido a la pérdida de grandes áreas de diversos ecosistemas por diferentes motivos (caso de la selva amazónica, por la deforestación para obtención de madera,  la expansión de la frontera agropecuaria, etc).

         A la par de este proceso, en pos de nuevas especies útiles para la medicina, producción de alimentos, etc., se está llevando a cabo por múltiples empresas privadas y organismos gubernamentales en todo el mundo, una tarea de recolección y análisis de la biodiversidad, sobre todo a nivel específico, llamada "bioprospección", que nos enfrenta a nivel internacional con complejos mecanismos jurídicos de regulación, control y aprovechamiento de sus beneficios.

         Esta actividad, hoy día, encierra un inmenso potencial (ya es realidad económica) en cifras enormes.

         Su regulación normativa a nivel internacional y sus repercusiones económicas, sociales y culturales, y algunos de los conflictos planteados en cuanto a la misma, son el eje de este seminario.

 

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NOTAS:


[1] Eugene Odum. Ecología.

[2] Ramón Margelef. Ecología

[3] Otto Solbrig. Introducción al Estudio de la Diversidad Biológica.

 

 

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Editora Teodora Zamudio para
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Última actualización de esta página: lunes, 02 de diciembre de 2002