|
2.1
El suelo
2.1.1
La fase sólida
2.1.2
La fase liquida
2.1.3
La fase gaseosa
2.1.4
Propiedades físicas y físico- químicas del suelo
Entendemos por suelo a la superficie
emergida de la tierra o la parte de la litosfera que de alguna forma esta
sometida a la acción de los agentes climáticos y biológicos y, por supuesto, a
una intervención masiva de las actividades humanas (SEOANEZ CALVO
M, 1999).
En esta definición englobamos
básicamente la capa superficial emergida sometida a una evolución permanente
–factor tiempo- y a unas dimensiones en constante interacción con los demás
componentes de los ecosistemas en que participa –factor espacio.
Debido a su naturaleza permeable,
penetrable y oxidable, capaz de ser deshidratado y calentado, permite el
desarrollo de la vida microbial y del sistema radical de la vegetación.
El suelo es un medio
multifásico, de composición variable en el espacio y el tiempo, al que afectan
fenómenos físicos, químicos, biológicos y climáticos por una parte y por otra la
acción del hombre a través de la contaminación (SEOANEZ CALVO M,
1999).
El suelo esta compuesto por tres
fases: la fase sólida, compuesta a su vez por la fracción mineral y la orgánica;
la fase liquida; y la fase gaseosa, que ocupa el espacio que la fase liquida
deja libre en la porosidad presente en el suelo.
En un promedio general la materia
orgánica constituye un 5% del suelo, el agua 25%, el aire 25% mientras que la
fracción mineral esta representada en un porcentaje del 45%.

Fig. 1.
Composición porcentual de las fases del suelo.
Como resultado de la actuación de los
factores formadores se desarrollan procesos de formación que conducen a la
aparición de los suelos, los cuales están constituidos por las tres fases recién
mencionadas.

Fig. 2.
Fases del suelo.
Como consecuencia de estas tres
fases, el suelo presenta determinadas propiedades que dependen de la composición
y constitución de sus componentes. La fase líquida constituye el medio ideal que
facilita la reacción entre las tres fases, pero también se producen reacciones
dentro de cada fase.
Los minerales constituyen la base del
armazón sólido que soporta al suelo. Cuantitativamente en un suelo normal la
fracción mineral representa de un 45-49% del volumen del suelo. Pero dentro de
la fase sólida constituyen, para un suelo representativo, del orden del 90-99%
(el 10-1% restante corresponde a la materia orgánica). La fase sólida representa
la fase mas estable del suelo y por tanto es la más representativa y la más
ampliamente estudiada. Es una fase muy heterogénea, formada por constituyentes
inorgánicos y orgánicos.
Los suelos se forman a partir de una
serie de interacciones entre la roca madre, cuyo papel es estático pero que
sufre transformaciones provocadas básicamente por factores exógenos, el agua en
sus diferentes estados, el aire, los seres vivos y la acción del hombre, si éste
participa con sus actuaciones (por ejemplo a través de la contaminación). Así
pues, la formación de los suelos se puede expresar en muchos casos con la
ecuación de Jenny, a la que hemos añadido el factor humano, pues en el caso que
nos afecta (contaminación por hidrocarburos), su incidencia es crucial:
|
S= f (R,C,B,t,p,h) |
|
Donde: |
S= suelo;
R= Roca
madre;
C= Clima;
B= Biología;
t= Tiempo;
p= Pendiente;
h= Acciones del
hombre, en el caso de que
existan. |
Los perfiles del suelo
La base de partida es la roca madre o
material inicial formado por rocas, relictos edáficos o regolitos, que en
cualquiera de los casos se denominan horizonte C si ha comenzado la
edafogenesis o proceso de formación del suelo por acción de los factores citados
en la ecuación de Jenny modificada.
En superficie, por el contrario, el
horizonte O corresponde a un material orgánico en su mayoría, fresco o en
descomposición, con la siguiente composición:
A continuación los niveles u
horizontes A contienen una alta proporción de materia orgánica aportada por
los horizontes O que va incorporándose a la materia mineral proveniente
de los horizontes inferiores.
En los suelos de la región, el
horizonte O no esta presente, por tanto, el horizonte A subsiguiente,
no tiene dicho aporte de materia orgánica, y por tanto es pobre en ella como se
verá en la sección donde se caracteriza a los suelos en estudio.
Seguidamente al horizonte A, y
si la edafogenesis continua, se forman unos horizontes intermedios o grupos de
horizontes B que pueden originarse por dos vías fundamentales: por
acumulación de materiales de grano muy fino provenientes de los horizontes A
arrastrados por el agua de infiltración, o por alteración directa de los
minerales del horizonte C.
Como es natural, las variaciones y
posibilidades son múltiples, a continuación se presenta una tabla en la cual se
indica en forma simplificada el grado de evolución del suelo en función a su
perfil:
|
Perfil |
Modo de evolución |
Calificación |
|
(A) C |
Muy poco evolucionado |
Suelo mineral bruto |
|
AC |
Poco evolucionado |
Suelo poco diferenciado, con
material orgánica |
|
A(B)C |
Evolucionado |
Suelo evolucionado por
alteración |
|
ABC |
Muy evolucionado |
Suelo evolucionado por
alteración y emigración |
Tabla I.
Evolución del perfil del suelo (Seoánez Calvo M, 1999).
La Fracción Mineral
El grupo más importante de los
minerales del suelo es el de los silicatos
(DORRONSORO, C. F., 2004).
Todos los silicatos están constituidos por una unidad estructural común, un
tetraedro de coordinación Si-O. El silicio situado en el centro del tetraedro de
coordinación y rodeado de 4 oxígenos situados en los vértices. Este grupo
tetraédrico se encuentra descompensado eléctricamente (SiO4)4-,
por lo que los oxígenos se coordinan a otros cationes para compensar sus cargas.
Dependiendo del número de oxígenos que se coordinen a otros silicios se originan
los grandes grupos de silicatos (es decir, según el número de vértices
compartidos por tetraedros, que pueden ser 0, 1, 2, 3, y 4):
|
Nº de oxígenos compartidos
por cada tetraedro |
Tipo de agrupamiento de los
tetraedros |
Nombre del gran grupo de
silicato |
|
0 |
aislados |
NESOSILICATOS |
|
1 |
parejas |
SOROSILICATOS |
|
2 |
anillos |
CICLOSILICATOS |
|
2 y 3 |
cadenas |
INOSILICATOS |
|
3 |
planos |
FILOSILICATOS |
|
4 |
tridimensional |
TECTOSILICATOS |
Tabla II.
Agrupamiento de tetraedros de silicio, y nombres de los grandes grupos de
silicatos.
Según sea la coordinación de los
otros oxígenos que se unen a otros cationes distintos del silicio se forman los
diferentes minerales dentro de cada gran grupo de silicatos.
La estructura de estos minerales se
origina por repetición de una celdilla unidad constituida por la asociación de
tetraedros (aislados, o parejas , etc) y por los cationes que se sitúan entre
los grupos tetraédricos.
Desde el punto de vista edáfico el
gran grupo de los filosilicatos es la clase más importante, ya que a este grupo
pertenecen la mayoría de los minerales de la fracción arcilla. Los filosilicatos
están constituidos por el agrupamiento de los tetraedros compartiendo entre sí
tres vértices (los tres del plano basal) formando planos.

Fig. 3.
Tetraedro de silicio aislado, y en red hexagonal.
El cuarto vértice (el vértice
superior) se une a un catión de coordinación octaédrica. Generalmente el catión
octaédrico es Mg (capa llamada trioctédrica) o Al (capa dioctaédrica).

Fig. 4.
Octaedro de
aluminio aislado, y hoja de unidades octaedricas.
De esta manera la estructura de estos
minerales está formada por un apilamiento de capas de tetraedros y octaedros,
formando estructuras laminares.
Según el modelo de repetición se
forman dos tipos de láminas con diferentes estructuras. La 1:1 con una capa de
tetraedros y otra de octaedros y la 2:1 con dos capas de tetraedros que engloban
a una de octaedros. Las capas de tetraedros y octaedros no están aisladas sino
que comparten planos comunes en los que los oxígenos están unidos
simultáneamente a un Si tetraédrico y a un Mg o Al octaédricos.

Fig. 5.
Estructura
de los minerales en función del modelo de repetición de las láminas.
En las capas tetraédricas y
octaédricas se producen sustituciones entre cationes que cuando son de distinta
valencia crean déficit de carga y para compensarlos son atraídos otros cationes
que se introducen entre las láminas, son los llamados cationes interlaminares.
Dependiendo del déficit que se origine, de donde se produzca (capa tetraédrica u
octaédrica) y de los cationes interlaminares atraídos, aparecen las distintas
especies minerales: caolinitas, serpentinas, micas (moscovita, biotita, ilita),
esmectitas (montmorillonita), vermiculita, clorita, sepiolita y vermiculita,
principalmente (CÁTEDRA DE EDAFOLOGIA, U.N.Co. 2003).
Por otra parte, los tectosilicatos
(con los feldespatos) constituyen otro grupo muy importante, el más
representativo de la fracción arena de los suelos. El cuarzo, aunque es un
óxido, por su estructura es considerado por muchos autores como un constituyente
de este grupo de tectosilicatos
(DORRONSORO, C. F., 2004).
La fracción Orgánica
La materia orgánica tiene una gran
importancia en la génesis y fertilidad del suelo (DORRONSORO, C. F., 2004).
a)
En
las propiedades físicas:
-
Confiere al suelo un determinado
color oscuro.
-
En cuanto a la estructura del suelo
da lugar a una buena estructura, estable. Las sustancias húmicas tienen un
poder aglomerante, las cuales se unen a la fracción mineral y dan buenos
flóculos en el suelo originando una estructura grumosa estable, de elevada
porosidad, lo que implica que la permeabilidad del suelo sea mayor.
-
Tiene una gran capacidad de
retención de agua lo que facilita el asentamiento de la vegetación,
dificultando la acción de los agentes erosivos.
-
La temperatura del suelo es mayor
debido a que los colores oscuros absorben más radiaciones que los claros.
-
Protege al suelo de la erosión. Los
restos vegetales y animales depositados sobre la superficie del suelo lo
protegen de la erosión hídrica y eólica. Por otra parte, como ya hemos
mencionado, el humus tiene un poder aglomerante y da agregados que protegen a
sus partículas elementales de la erosión.
-
Protege al suelo de la
contaminación. La materia orgánica adsorbe plaguicidas y otros contaminantes y
evita que estos percolen hacia los acuíferos.
b)
En
las propiedades químicas y fisico-químicas:
-
Las sustancias
húmicas tienen propiedades coloidales, debido a su tamaño y carga (retienen
agua, hinchan, contraen, fijan soluciones en superficie, dispersan y
floculan).La materia orgánica es por tanto una fase que reacciona con la
solución del suelo y con las raíces.
-
Capacidad de
cambio. La materia orgánica fija iones de la solución del suelo, los cuales
quedan débilmente retenidos, están en posición de cambio, evita por tanto que
se produzcan pérdidas de nutrientes en el suelo. La capacidad de cambio es de
3 a 5 veces superior a la de las arcillas, es por tanto una buena reserva de
nutrientes.
-
Influye en el pH
produciendo compuestos orgánicos que tienden a acidificar el suelo.
-
Influye en el
estado de dispersión/floculación del suelo.
-
Es un agente de
alteración por su carácter ácido. Descompone los minerales.
c)
En las propiedades biológicas, ya que realizan un aporte
de nutrientes a los microorganismos y fuente de energía.
Cantidad y distribución de la materia
orgánica en el suelo
Los contenidos son muy variables,
siendo los valores mas usuales entre 0.5 - 10%. La materia orgánica en el suelo,
se concentra en el horizonte superficial y disminuye gradualmente con la
profundidad (a excepción de determinados tipos de suelos, como podsoles, turbas
y fluvisoles).
En la cantidad y calidad de la
materia orgánica intervienen numerosos factores.
·
Del material orgánico
original: cantidad, calidad, edad y tamaño de los restos.
·
De las características del
suelo: presencia de microorganismos, existencia de nutrientes, pH, aireación y
minerales.
·
De las carácter climáticas:
humedad, temperatura y alternancias climáticas, fundamentalmente
Se caracteriza por su variabilidad en
el espacio y por el tiempo, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo. Esta
variabilidad esta condicionada por la propiedades especificas de esa fase
liquida, por las características de los espacios en que se encuentra y por las
propiedades del suelo que la sustenta.
La dinámica general del agua en el
suelo, esta relacionada con el exterior en lo que se refiere a los aportes, como
son las fuentes, la lluvia o la infiltración, y en lo que se refiere a las
pérdidas, como son la evaporación o la alimentación de las aguas subterráneas
(acuíferos y corrientes). Ambos intercambios constituyen el balance hídrico, que
tiene como reflejo por una parte el sistema suelo-vegetación-atmósfera-suelo, y
por otra la gestión natural, que comprende, entre otras cosas, el almacenamiento
o retención en el suelo, indispensable para las plantas y para la hidrológica, y
el suministro de liquido a los acuíferos (Seoánez
Calvo M.; 1999).
Los suelos de la región, presentan
marcado déficit hídrico, como se verá en la sección 2.5 Sitios de
estudio seleccionados.
El liquido del suelo es
fundamentalmente una solución acuosa, y por ello, y al contener sustancias en
solución, se le llama solución del suelo. Las soluciones del suelo
proceden de la alteración de los minerales y de la materia orgánica.
El agua ejerce importantes acciones,
tanto para la formación del suelo (interviene decisivamente en la meteorización
física y química, y translocación de sustancias) como desde el punto de la
fertilidad.
La fase líquida circula a través del
espacio poroso, quedando retenida en los poros del suelo; esta en constante
competencia con la fase gaseosa. Los cambios climáticos estacionales, y
concretamente las precipitaciones atmosféricas, hacen variar los porcentajes de
cada fase en cada momento.

Fig.
6.
Espacio poroso por
donde circula la fase líquida en el suelo.
Tipos de agua en el suelo
Desde el punto de vista físico
podemos tener la siguiente clasificación:
-
Agua higroscópica: absorbida
directamente de la humedad atmosférica, forma una fina película que recubre a
las partículas del suelo. No está sometida a movimiento, no es asimilable por
las plantas (no absorbible). Está fuertemente retenida a fuerzas superiores a
31 atmósferas, que equivale a pF (-log columna de H2O en cm) de
4,5.
-
Agua capilar: contenida en los
tubos capilares del suelo. Dentro de ella distinguimos el agua capilar no
absorbible y la absorbible:
a)
Agua capilar no
absorbible: se introduce
en los tubos capilares más pequeños (<0.2 micras). Está muy fuertemente retenida
y no es absorbible por las plantas; la fuerza de succión es de 31-15 atmósferas,
que corresponde a pF de 4,5 a 4,2.
b)
Agua capilar
absorbible: es la que se
encuentra en tubos capilares de 0.2-8 micras. Es un agua absorbible por las
plantas, constituye la reserva durante los períodos secos. Está fuertemente
absorbida; la fuerza de retención varia entre 15 a 1 atmósfera y se extrae a pF
de 4.2 a 3.
c)
De flujo lento:
corresponde a la que circula por poros comprendidos entre 8 y 30 micras de
diámetro, se admite que está retenida a un pF que varia desde 3 a un valor que
varia entre 1,8 y 2,5. Tarda de 10 a 30 días en atravesar el suelo y en esos
días es utilizable por las plantas.
d)
De flujo rápido:
corresponde a
la que circula por poros mayores de 30 micras. Es un agua que no queda retenida
en el suelo y es eliminada al subsuelo, pudiendo alcanzar el nivel freático. Es
un agua inútil, ya que cuando está presente en el suelo los poros se encuentran
totalmente saturados de agua, el medio es asfixiante y las raíces de las plantas
no la pueden tomar.
Es la mezcla de gases que ocupa los
espacios que la fase liquida deja libres en la porosidad de suelo. Debido a sus
características intrínsecas como fluido, la fase gaseosa presenta una marcada
similitud con la fase liquida del suelo, sobre todo en lo que se refiere a su
dinámica, aunque tiene algunas diferencias con respecto a ésta.
La atmósfera del suelo esta
condicionada por la dinámica de los procesos biológicos que se producen en
relación a ella, y que están determinados por el consumo de oxigeno y por la
producción de CO2 que realizan los microorganismos y las plantas
durante sus procesos de oxidación.
Los distintos procesos biológicos que
se producen en el suelo hacen que la fase gaseosa se encuentre sometida a
constantes variaciones en su composición. A consecuencia del incremento en la
proporción de determinados gases, paralelo al descenso de las proporciones de
otros, se produce un desequilibrio entre la composición de la atmósfera del
suelo y la del exterior, ambas en contacto directo, compensado por una serie de
intercambios entre una y otra que permiten una homogeneización de la
composición, y cuya función ultima es permitir asegurar la vida de los
organismos del suelo (Seoánez Calvo M.;
1999).
Un suelo en capacidad máxima no
contendrá fase gaseosa mientras que otro en punto de marchitamiento presentará
valores muy altos. En condiciones ideales la fase atmosférica representa un 25%
del volumen total del suelo. Se admite que un porcentaje de aire del 10% es
insuficiente.
La fase gaseosa del suelo se supone
que tiene una composición parecida a la del aire atmosférico, pero mucho menos
constante:
|
Componente |
Composición Aire Atmosférico % |
Composición Aire del Suelo |
|
Oxígeno |
21 |
10-20 |
|
Nitrógeno |
78 |
78,5-80 |
|
CO2 |
0,03 |
0,2-3 |
|
Vapor de Agua |
variable |
En saturación |
Tabla III.
Composición del aire del suelo.
Esta composición media del aire del
suelo varía no solo con la profundidad del aire sino con los cambios
estacionales. En los períodos de mayor actividad biológica (primavera y otoño),
hay menos O2 y más CO2.
El aire del suelo muestra variaciones
locales principalmente en los contenidos de O2 y CO2. En
el suelo hay menos O2 que en el aire y más CO2. Esto se
explica por todos los procesos que tienen lugar en el suelo y que implican el
consumo de O2 y el desprendimiento de CO2, es decir
aquellas reacciones en las que estén implicados todos los organismos del suelo:
respiración de las plantas, actividad de microorganismos, procesos de
mineralización y procesos de oxidación.
Textura
El suelo está constituido por
partículas de muy diferente tamaño. Conocer esta granulometría es esencial para
cualquier estudio del suelo. Para clasificar a los constituyentes del suelo
según su tamaño de partícula se han establecido muchas clasificaciones
granulométricas. Básicamente todas aceptan los términos de grava, arena, limo y
arcilla, pero difieren en los valores de los límites establecidos para definir
cada clase. De todas estas escalas granulométricas, son la de Atterberg o
Internacional (llamada así por haber sido aceptada por la Sociedad Internacional
de la Ciencia del Suelo) y la americana del USDA (Departamento de Agricultura de
los Estados Unidos) las más ampliamente utilizadas. Ambas clasificaciones se
reproducen en la siguiente figura.

Fig. 7.
Escalas granulométricas, Internacional, y del USDA.
El término textura se usa para
representar la composición granulométrica del suelo. Cada termino textural
corresponde con una determinada composición cuantitativa de arena, limo y
arcilla. En los términos de textura se prescinde de los contenidos en gravas; se
refieren a la fracción del suelo que se estudia en el laboratorio de análisis de
suelos y que se conoce como tierra fina. Los términos texturales se
definen de una manera gráfica en un diagrama triangular que representa los
valores de las tres fracciones.

Fig. 8.
Triangulo de Texturas.
Determinación de la textura
Las partículas no están sueltas sino
que forman agregados, siendo por lo tanto necesario destruir la agregación para
separar las partículas individuales. Por ello antes de proceder a la extracción
de las diferentes fracciones hay una fase previa de preparación de la muestra.

Fig. 9.
Agregados, y partículas de suelo.
Fuente: http://edafologia.ugr.es
En esta fase previa existen diversos
métodos para separar a las partículas del suelo, unos son métodos físicos
(trituración suave, agitación lenta, agitación rápida, ultrasonidos, lavado y
cocción) y otros son técnicas químicas (oxidación de la materia orgánica con
agua oxigenada, ataque ácido de los carbonatos y compuestos de Fe con ClH,
dispersión de las arcillas con hexametafosfato sódico o amoníaco). Como los
agentes agregantes pueden ser muy distintos, normalmente no sirve uno sólo de
estos métodos sino que se realiza una cadena de tratamientos.
La extracción final de las fracciones
se realiza por tamizado para las arenas, mientras que la sedimentación en fase
acuosa es el método normal de separación de los limos y de las arcillas. Si se
necesita subfraccionar a la fracción arcilla se ha de recurrir a la
centrifugación.
En el presente trabajo, se determino
la textura de las muestras analizadas, a través del Método de Bouyoucos,
el procedimiento y principio del mismo se especifica en la sección 4.2.3.4
del presente trabajo.
Por otro lado, existe un método para
calcular la textura de una manera aproximada en base a la plasticidad que
presenta la fracción arcilla al añadirle agua. Se toma una pequeña cantidad de
muestra en la palma de la mano, se le añade agua hasta saturación. Se frotan las
manos para hacer un cilindro pequeño y en función de la facilidad de formar un
tubo delgado y según que se pueda o no doblar se establecen las texturas
arcillosas, francoarcillosas y francas. En función de la aspereza (se frota la
muestra junto al oído y se escucha el chirrido de los granos) se determina la
importancia de los contenidos en arena.
Importancia de la granulometría
El análisis granulométrico representa
el dato más valioso para interpretar la génesis y las propiedades de los suelos.
a)
Textura y factores
formadores: la
acción de los factores formadores queda reflejada en la textura del suelo. Así,
la roca tiende a dar una determinada clase textural, que quedara más patente
cuanto más joven sea el suelo (en un principio el suelo hereda la textura del
material original). El clima tiende a condicionar la textura en función de su
agresividad (texturas gruesas en climas áridos y texturas arcillosas en climas
húmedos y templados). El relieve condiciona el transporte de las partículas,
como así también el tiempo tiende a dar una mayor alteración y favorece el
aumento de la fracción arcilla.
b)
Textura y procesos de
formación: la actuación de
determinados procesos queda
reflejada en la textura: fersialitización (texturas arcillosas), ferralitización
y podsolización (concentración de arenas), iluviación de arcilla (produce
contrastes texturales entre los horizontes de un suelo).
c)
Grado de evolución:
la relación entre la
cantidad de arcilla del material original y la de cada uno de los horizontes de
un suelo es un buen índice del grado de evolución.
-
Clasificación de suelos:
en todas las clasificaciones de
suelos la textura es un carácter diferenciante ampliamente utilizado para
definir las clases de suelos a todos los niveles.
-
Evaluación de suelos:
de igual manera que en las clasificaciones de suelos, también a nivel de
evaluación la textura del suelo es un parámetro evaluador de la calidad.
-
Propiedades del suelo:
la gran mayoría de las propiedades físicas, químicas y fisicoquímicas están
influenciadas por la granulometría : estructura, color consistencia, porosidad
aireación, permeabilidad, hidromorfía, retención de agua, lavado, capacidad de
cambio, reserva de nutrientes.
-
Propiedades agrológicas:
los suelos arenosos son inertes desde el punto de vista químico, carecen de
propiedades coloidales y de reservas de nutrientes. En cuanto a las
propiedades físicas presentan mala estructuración, buena aireación, muy alta
permeabilidad y nula retención de agua. Por el contrario los suelos arcillosos
son muy activos desde el punto de vista químico, adsorben iones y moléculas,
floculan (la fracción arcilla permanece inmóvil) y dispersan (migran), son muy
ricos en nutrientes, retienen mucha agua, bien estructurados, pero son
impermeables y asfixiantes. Los suelos limosos tienen nula estructuración, sin
propiedades coloidales, son impermeables y con mala aireación. Los suelos
francos son los equilibrados con propiedades compensadas.
-
Erosión:
las partículas de arena son arrastradas por el viento y agua, las arenas finas
son muy erosionables. Las arcillas se pegan y se protegen, los limos no se
unen y se erosionan más fácilmente.
-
Contaminación:
las arenas son muy inertes mientras
que las arcillas tienen un alto poder de amortiguación, pueden fijar y
transformar a los contaminantes y presenta por tanto una alta capacidad de
autodepuración.
Medida de la salinidad: Conductividad Eléctrica (C.E.)
La C.E. ha sido el parámetro
más extendido y el más ampliamente utilizado en la estimación de la salinidad.
Se basa en la velocidad con que la corriente eléctrica atraviesa una solución
salina, la cual es proporcional a la concentración de sales en solución
(Dorronsoro
C. F.; 2004).
Hasta hace unos años se expresaba en
mmhos/cm, hoy día las medidas se expresan en dS/m (dS=deciSiemens), siendo ambas
medidas equivalentes (1 mmhos/cm = 1 dS/m). Por tanto la CEs refleja la
concentración de sales solubles en la disolución.
Para distinguir suelos salinos de no
salinos, se han sugerido varios límites arbitrarios de salinidad. Se acepta que
las plantas empiezan a ser afectadas de manera adversa cuando el contenido en
sales excede del 1%. La clasificación americana de suelos, Soil Taxonomy, adopta
el valor de 2 dS/m como limite para el carácter salino a nivel de gran grupo y
subgrupo de suelos, pues considera que a partir de ese valor las propiedades
morfológicas y fisicoquímicas del perfil (y por tanto la génesis) quedan
fuertemente influenciadas por el carácter salino.
Por otro lado el laboratorio de
salinidad de los EE.UU. ha establecido el limite de 4 dS/m para que la salinidad
comience a ser tóxica para las plantas (siendo esta referencia la considerada en
el presente trabajo).
En base a las C,Es, el United
States Salinity Laboratory de Riverside establece los siguientes grados de
salinidad:
·
Valores de 0 a 2: suelos
normales;
·
de 2 a 4: quedan afectados
los rendimientos de los cultivos muy sensibles. Suelos ligeramente salinos;
·
de 4 a 8: quedan afectados
los rendimientos de la mayoría de los cultivos. Suelos salinos;
·
de 8 a 16: sólo se
obtienen rendimientos aceptables en los cultivos tolerantes. Suelos fuertemente
salinos;
·
>16: muy pocos cultivos
dan rendimientos aceptables. Suelos extremadamente salinos.
En lo referente a las aguas en la
siguiente tabla se resumen sus valores normales en diferentes ambientes:
|
Tipo de Agua |
CE a 25° en dS/m |
|
Agua de lluvia |
0,15 |
|
Agua de río |
0,30 |
|
Agua de riego |
0,75 - 2,25 |
Tabla IV.
Valores normales de C.E., para diferentes tipos de agua.
La C.E. de un suelo cambia con
el contenido en humedad, disminuye en capacidad máxima (se diluye la solución) y
aumenta en el punto de marchitamiento (se concentran las sales)
(Dorronsoro C. F.; 2004). Se ha adoptado que la medida de la C.E.
se hace sobre el extracto de saturación a 25°C. En cuanto al método, a una
muestra de suelo se le añade agua destilada a 25°C hasta conseguir la saturación
y se extrae el agua de la pasta mediante succión a través de un filtro (ver
sección 4.2.3.5, en la que se especifica el método para analizar las
muestras).
2.1.4.3pH
del suelo
La acidez del suelo mide la
concentración en hidrogeniones. En los suelos los hidrogeniones están en la
solución, pero también existen en el complejo de intercambio, o sea hay dos
tipos de acidez, activa o real (en solución) y de intercambio o de reserva (para
los adsorbidos). Ambas están en
equilibrio dinámico.
Si se eliminan H+ de la solución se liberan otros tantos H+
adsorbidos. Como consecuencia el suelo muestra una fuerte resistencia a
cualquier modificación de su pH, está fuertemente
tamponado
(fuente: http://edafologia.ugr.es)
Los factores
que hacen que el suelo tenga un determinado valor de pH son diversos,
fundamentalmente:
-
De acuerdo a la naturaleza del
material original, ya que según sea el origen de la roca la reacción será
ácida o básica.
-
Factor biótico: los residuos de la
actividad orgánica son de naturaleza ácida.
-
Las precipitaciones tienden a
acidificar al suelo y desaturarlo al intercambiar los H+ del agua
de lluvia por los iones Ca++, Mg++, K+, Na+
de los cambiadores, tal como puede apreciarse en la siguiente figura:

Fig. 10.
Intercambio de H+ producido por las precipitaciones
(Dorronsoro C. F.; 2004).
-
Complejo adsorbente: según si el
suelo esta saturado con cationes de reacción básica (Ca2+, Mg2+)
o de reacción ácida (H+ o Al3+). También dependiendo de
la naturaleza del cambiador variará la facilidad de liberar los iones
adsorbidos.
Importancia del pH
El pH influye en las propiedades
físicas y químicas del suelo. Los pH neutros son los mejores para las
propiedades físicas de los suelos. A pH muy ácidos hay una intensa alteración de
minerales y la estructura se vuelve inestable. En pH alcalino, la arcilla se
dispersa, se destruye la estructura y existen malas condiciones desde el punto
de vista físico.
Por otro lado, la asimilación de
nutrientes del suelo está influenciadas por el pH, ya que determinados
nutrientes se pueden bloquear en determinadas condiciones de pH y no son
asimilable para las plantas.

Fig. 11.
Influencia del pH en la asimilación de nutrientes (Dorronsoro
C. F.; 2004).
Alrededor de pH 6-7,5 se dan las
mejores condiciones para el desarrollo de las plantas (Dorronsoro
C. F.; 2004).

Fig.12.
Clasificación de los suelos para los cultivos en función del pH
(Dorronsoro C. F.; 2004).

Fig. 13.
Rangos de pH en que desarrollan algunas especies vegetales
(Dorronsoro C. F.; 2004).
Potencial de oxidación y reducción
Las condiciones de
oxidación-reducción del suelo son de gran importancia para procesos de
meteorización, formación de diversos suelos y procesos biológicos, también están
relacionadas con la disponibilidad de ciertos elementos nutritivos.
La formulación química de las
reacciones de oxidación-reducción es la siguiente:
ESTADO OXIDADO + ELECTRONES <=>
ESTADO REDUCIDO
En el suelo existe un equilibrio
entre los agentes oxidantes y reductores. La materia orgánica se encuentra
reducida y tiende a oxidarse, es reductora, ya que al oxidarse tiene que reducir
a otro de los materiales del suelo. Por el contrario el oxígeno es oxidante. Por
otra parte hay muchos elementos químicos que funcionan con estados de oxidadción
variables, pudiendo oxidarse o reducirse según el ambiente que predomine.
Los procesos de oxidación y reducción
envuelven a elementos que pueden actuar con diferentes valencias, entre ellos
tenemos: Fe, Mn, S, N. Algunos ejemplos de procesos de de oxidación en el suelo
son: del Fe+2 de minerales primarios en Fe+3 formando
óxidos e hidróxidos; la transformación de Mn+2 en Mn+4; la
oxidación de S=, por ejemplo de pirita a sulfatos; la nitrificación o
sea la transformación de NH4 en nitritos y nitratos.
Por el contrario muchos procesos
suceden bajo condiciones reductoras como la desnitrificación, la desulfuricación,
la formación de compuestos con Fe+2 y Mn+2.
En los suelos normales el ambiente es
aireado y por tanto la tendencia general es oxidante. En los suelos hidromorfos
la saturación en agua tiende a provocar un ambiente reductor.
Los valores de pH y potencial redox
(medidas Eh) delimitan los campos de estabilidad de los materiales del suelo.
Los compuestos de Fe y Mn son muy sensibles a cambios de pH y Eh.
Estructura
Las partículas del suelo no se
encuentran aisladas, forman agregados estructurales que se llaman peds, estos
agregados (o terrones) por repetición dan el suelo. Es la celda unidad de los
cristales que por repetición origina el mineral. Los agregados están formados
por partículas individuales (minerales, materia orgánica y huecos) y le
confieren al suelo una determinada estructura.

Fig. 14.
Estado de agregación de los perfiles superficiales de un suelo.
Fuente: http://edafologia.ugr.es
Se habla de estructura como una
propiedad y es más bien un estado, ya que cuando el suelo está seco, se agrieta
y se manifiesta la estructura, pero si está húmedo, el suelo se vuelve masivo,
sin grietas y la estructura no se manifiesta.
En los peds hay material inerte,
arenas, que se unen por la materia orgánica las arcillas y otros agentes
cementantes. Si las arcillas están dispersas, el suelo carece de estructura, si
están floculadas, forman estructura.
a)
Morfología
Desde el aspecto morfológico la
estructura del suelo se define por la forma (tendencia a manifestarse con un
determinado hábito), el tamaño (gruesa, media, fina y muy fina) y el grado de
manifestación de los agregados o sea según la intensidad con que se manifieste
el desarrollo de la estructura: fuerte, media, débil, nula.
Los agentes responsables de la
estructura son las características hídricas junto a la textura y materia
orgánica. También influyen: pH, CO3=,
óxidos e hidróxidos de Fe, actividad biológica.
b)
Micromorfología
La estructura se presenta en el campo
y en el perfil del suelo, pero su estudio se completa con el microscopio
petrográfico. Se analiza no sólo la forma de los agregados sino que además se
estudia la composición (fragmentos gruesos, minerales y orgánicos, material fino
y poros) y organización (distribuciones, orientaciones y organizaciones de los
elementos que componen la estructura). A partir de la observación
micromorfológica se pueden deducir los procesos que han tenido lugar durante la
formación del suelo.
La micromorfología estudia los
constituyentes del suelo y su organización (distribuciones, orientaciones y
organizaciones).
c)
Estabilidad de la estructura
Representa la resistencia a toda
modificación de los agregados. El agente destructor de la estructura es el agua,
que hincha los materiales y dispersa los agregados. Los agregados que están en
la superficie del suelo, son dispersados por el impacto de las gotas de lluvia.
Por otra parte, al mojarse los peds, el agua va entrando hacia el interior de
los agregados, va comprimiendo el aire que había y llega un momento en el que el
aire tiene que salir y resquebraja o rompe el agregado.
Porosidad
Representa el porcentaje total de
poros que hay entre el material sólido de un suelo. Es un parámetro importante
porque de él depende el comportamiento del suelo frente a las fases líquida y
gaseosa, y por tanto vital para la actividad biológica que pueda soportar. Se
estudia con la técnica micromorfológica y se cuantifica de una manera indirecta
en las medidas de pF y de densidad aparente.
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